7 de septiembre de 2026

¿Cuántas horas hay que dormir? Lo que dicen las guías oficiales según la edad

"Con seis horas voy tirando" es una de esas frases que decimos casi con orgullo, como si dormir poco fuera sinónimo de aprovechar el día. Pero la evidencia científica es clara en un punto: el sueño no es tiempo perdido, es una necesidad biológica con una cantidad recomendada, igual que la hidratación o la actividad física. La pregunta no es si necesitas dormir, sino cuánto necesitas dormir tú, según tu edad, y qué pasa en tu cuerpo cuando no llegas a esa cifra.

Cuánto sueño necesitas según tu edad

La Academia Americana de Medicina del Sueño (AASM), junto con la Sociedad de Investigación del Sueño (SRS), publicó un consenso de referencia basado en una revisión exhaustiva de la evidencia disponible, con las siguientes recomendaciones por franja de edad:

  • Bebés de 4 a 12 meses: entre 12 y 16 horas al día (siestas incluidas).
  • Niños de 1 a 2 años: entre 11 y 14 horas al día.
  • Niños de 3 a 5 años: entre 10 y 13 horas al día.
  • Niños de 6 a 12 años: entre 9 y 12 horas al día.
  • Adolescentes de 13 a 18 años: entre 8 y 10 horas al día.
  • Adultos: 7 horas o más por noche, sin un límite superior definido por la evidencia.

La Sociedad Española del Sueño (SES), en su guía "Sueño saludable: evidencias y guías de actuación", coincide en la misma horquilla para la población adulta: entre 7 y 9 horas por noche.

Un dato que suele sorprender: el Instituto Nacional del Envejecimiento de EE. UU. (NIA) señala que las personas mayores no necesitan dormir menos que un adulto joven. La necesidad de sueño se mantiene, lo que cambia es su arquitectura: el sueño tiende a fragmentarse más y a ser más ligero, lo que puede dar la falsa sensación de que "con la edad hace falta menos". No es así; lo que ocurre es que cuesta más conseguir esas horas seguidas.

Qué pasa en tu cuerpo cuando duermes menos de lo recomendado

No se trata solo de sentirte cansado al día siguiente. Según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC), dormir de forma habitual menos de 7 horas por noche se asocia con un mayor riesgo de obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedad coronaria, ictus y malestar psicológico frecuente. El propio consenso de la AASM y la SRS enmarca las 7 horas como un mínimo necesario, precisamente para evitar estos riesgos asociados al déficit crónico de sueño.

El CDC añade otro ángulo relevante: la falta de sueño no solo es un problema de salud a largo plazo, también incrementa el riesgo de accidentes de tráfico y errores en el trabajo, por su efecto directo sobre la atención y los tiempos de reacción.

Y el problema es más frecuente de lo que parece. Según datos del Centro Nacional de Estadísticas de Salud de EE. UU. (parte del CDC), en torno a un tercio de los adultos duerme menos de las horas recomendadas de forma habitual.

Higiene del sueño: qué recomienda el CDC

Además de cubrir las horas necesarias, la calidad del sueño importa. El CDC resume sus recomendaciones oficiales de higiene del sueño en pautas sencillas:

  • Mantén un horario constante: acostarte y levantarte a la misma hora todos los días, incluidos los fines de semana, ayuda a estabilizar el reloj biológico.
  • Cuida el entorno: un dormitorio oscuro, silencioso y a una temperatura agradable, sin pantallas (televisión, ordenador, móvil).
  • Vigila lo que comes y bebes antes de dormir: evitar comidas copiosas, cafeína y alcohol en las horas previas a acostarte.
  • Muévete durante el día: la actividad física regular facilita conciliar el sueño por la noche.
  • Busca luz natural: el CDC recomienda al menos 30 minutos de exposición a luz solar durante el día, idealmente por la mañana, para ayudar a regular el ritmo circadiano.
  • Ten una rutina previa a dormir: dedicar los 90 minutos antes de acostarte a actividades relajantes ayuda a la transición entre la vigilia y el sueño.

Cuándo pedir ayuda

El propio CDC recomienda algo muy concreto si el problema persiste: llevar un diario de sueño durante unos diez días, anotando a qué hora te acuestas, cuánto tardas en dormirte, si te despiertas durante la noche y cómo te sientes al levantarte. Esa información, compartida con un profesional sanitario, permite distinguir entre un mal hábito puntual y un problema de sueño que merece una valoración más específica, como el insomnio crónico o la apnea del sueño.

Una cuestión de prioridad, no de fuerza de voluntad

Dormir bien no depende solo de "querer" descansar más, depende de tratar el sueño como una prioridad con la misma seriedad que la alimentación o el ejercicio. Si sistemáticamente duermes menos de 7 horas y notas que te cuesta concentrarte, tienes más cambios de humor de lo habitual o te sientes agotado incluso después de dormir, no es una señal de que "necesitas menos sueño que la media": es una señal de que tu cuerpo te está pidiendo exactamente lo contrario.


Fuentes:

  • American Academy of Sleep Medicine (AASM) y Sleep Research Society (SRS), consenso sobre duración del sueño en adultos y en niños/adolescentes (Journal of Clinical Sleep Medicine).
  • Sociedad Española del Sueño (SES), "Sueño saludable: evidencias y guías de actuación" (Revista de Neurología, 2016).
  • National Institute on Aging (NIA), National Institutes of Health (NIH) — información sobre sueño y envejecimiento.
  • Centers for Disease Control and Prevention (CDC) — recomendaciones de higiene del sueño y datos sobre prevalencia y riesgos del sueño insuficiente.