7 de septiembre de 2026
¿Es fiable el IMC? Lo que dice la ciencia sobre sus límites y qué otras medidas usar
¿Es fiable el IMC? Lo que dice la ciencia sobre sus límites y qué otras medidas usar
Seguro que en alguna revisión médica, o simplemente tecleando tu peso y altura en una app, te has encontrado con esa cifra: el índice de masa corporal (IMC). Y también es probable que, en algún momento, te haya generado dudas: "¿de verdad ese número resume mi estado de salud?" Si entrenas con regularidad y tienes bastante masa muscular, si tu constitución es distinta a la media, o si simplemente no te reconoces en la categoría que te asigna, no eres el único al que le hace ruido. La propia comunidad científica lleva años debatiendo exactamente eso: hasta dónde es útil el IMC y dónde empieza a fallar.
Qué es el IMC y de dónde salen sus categorías
El IMC se calcula dividiendo el peso en kilogramos entre la altura en metros al cuadrado. Es una fórmula sencilla, barata y rápida de aplicar, lo que explica por qué se sigue usando de forma tan extendida en consultas y estudios poblacionales.
Las categorías que probablemente conoces —peso normal (18,5–24,9), sobrepeso (25–29,9) y obesidad (a partir de 30)— provienen de un informe de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que fijó estos puntos de corte al observar cómo aumentaba el riesgo de enfermedad a medida que subía el IMC en grandes poblaciones. Ese es un matiz importante: nació como herramienta de vigilancia epidemiológica, para comparar poblaciones entre países y a lo largo del tiempo, no como una prueba diagnóstica pensada para juzgar la salud de una persona concreta.
Los límites que la propia ciencia reconoce
Con los años, la literatura científica ha ido señalando varias limitaciones del IMC que conviene tener presentes:
- No mide grasa corporal, sino una relación entre peso y altura. Estudios que comparan el IMC con métodos de referencia para medir composición corporal (como la absorciometría de rayos X de energía dual, DEXA) muestran que el IMC clasifica erróneamente a una parte relevante de la población, tanto por exceso como por defecto.
- No distingue masa muscular de masa grasa. En personas con mucha masa muscular —deportistas, personas que entrenan fuerza de forma constante— el IMC puede señalar "sobrepeso" u "obesidad" sin que exista un exceso real de grasa corporal.
- No dice nada sobre dónde se acumula la grasa. Y esto es clave, porque la grasa acumulada alrededor del abdomen (visceral) se asocia a un riesgo cardiometabólico distinto —y generalmente mayor— que la grasa acumulada en otras zonas, algo que dos personas con el mismo IMC pueden tener en proporciones muy diferentes.
Revisiones científicas recientes coinciden en un matiz razonable: el IMC sigue siendo útil como herramienta de cribado a nivel poblacional y en atención primaria, pero tiene un valor predictivo limitado cuando se usa de forma aislada para valorar el riesgo de una persona concreta.
La cintura y la grasa abdominal: lo que añaden la OMS y los estudios
Precisamente porque el IMC no distingue dónde se acumula la grasa, la OMS y el Consorcio Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) recomiendan complementar la valoración con la medida de la circunferencia de cintura. Como referencia orientativa: en hombres, más de 94 cm se asocia a un riesgo aumentado y más de 102 cm a un riesgo sustancialmente aumentado; en mujeres, esos umbrales están en 80 cm y 88 cm respectivamente.
Otra medida que ha ganado respaldo en revisiones sistemáticas y metaanálisis es el índice cintura-altura (dividir la circunferencia de cintura entre la altura). Varios metaanálisis encuentran que discrimina mejor el riesgo cardiometabólico que el IMC solo, y ha popularizado un mensaje sencillo de recordar: la cintura debería medir menos de la mitad de la altura.
Ninguna de estas medidas es perfecta ni sustituye una valoración clínica completa, pero juntas —IMC más una medida de distribución de grasa— ofrecen una fotografía bastante más completa que el IMC en solitario.
Un cambio de enfoque: la Comisión de The Lancet sobre obesidad clínica
En enero de 2025, una comisión internacional de 58 expertos publicó en The Lancet Diabetes & Endocrinology una propuesta que ha marcado un antes y un después en cómo se plantea el diagnóstico de la obesidad. Su recomendación central es no basar el diagnóstico únicamente en el IMC, sino confirmar el exceso de adiposidad con al menos una medida adicional —como la circunferencia de cintura o una estimación directa de grasa corporal— o mediante técnicas de imagen.
Además, propone distinguir entre obesidad preclínica (exceso de grasa corporal sin que todavía haya causado disfunción medible en el organismo) y obesidad clínica (una enfermedad crónica en la que ese exceso de grasa ya ha provocado alteraciones en el funcionamiento de órganos o limitaciones funcionales). Es una forma de reconocer que dos personas con el mismo IMC pueden estar viviendo realidades de salud muy distintas, y que el abordaje debería adaptarse a esa diferencia.
Entonces, ¿de qué te sirve conocer tu IMC?
Nada de esto significa que el IMC sea un dato inútil o que debas ignorarlo. Sigue siendo un primer indicador razonable, fácil de calcular y con décadas de estudios poblacionales detrás. El matiz que aporta la evidencia más reciente es otro: conviene no tratarlo como un veredicto cerrado sobre tu salud, sino como un punto de partida.
Si tu IMC te genera dudas —porque entrenas fuerza con regularidad, porque no se corresponde con cómo te sientes o porque simplemente quieres una valoración más completa—, tiene sentido complementarlo con otros datos: una medida de la cintura, una valoración de composición corporal si tienes acceso a ella, y sobre todo una conversación con un profesional sanitario que pueda interpretar esos números en el contexto de tu historia, tus hábitos y tu funcionamiento real, no solo de una fórmula.
Fuentes consultadas: Organización Mundial de la Salud (OMS) — clasificación del IMC y guías sobre circunferencia de cintura; Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC); revisiones y metaanálisis publicados en revistas científicas con revisión por pares sobre IMC, índice cintura-altura y riesgo cardiometabólico; Comisión de The Lancet Diabetes & Endocrinology sobre la definición y el diagnóstico clínico de la obesidad (2025).