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Aceite de sésamo

Aceite vegetal obtenido de las semillas de Sesamum indicum, rico en ácidos grasos insaturados (oleico y linoleico), vitamina E y lignanos antioxidantes como la sesamina, con siglos de uso en la cocina y la medicina tradicional asiática.

El aceite de sésamo se extrae por presión de las semillas de Sesamum indicum, una de las plantas oleaginosas más antiguas cultivadas por el ser humano. Existen básicamente dos variedades comerciales: el aceite claro o "prensado en frío" a partir de semilla cruda, de sabor suave y apto para freír por su estabilidad oxidativa, y el aceite tostado (característico de la cocina china, coreana y japonesa), de color ámbar oscuro y aroma intenso a fruto seco, que se emplea en pequeñas cantidades como aliño o toque final de sabor.

Desde el punto de vista nutricional es una grasa prácticamente pura (100 g de grasa por 100 g de producto, sin hidratos de carbono ni proteína), dominada por ácido oleico (monoinsaturado) y ácido linoleico (poliinsaturado, omega-6), con un perfil de grasas saturadas comparativamente bajo. Destaca su aporte de vitamina E y vitamina K, y sobre todo su contenido en lignanos exclusivos de la semilla de sésamo —sesamina, sesamolina y sesamol— compuestos fenólicos con actividad antioxidante que le confieren una notable resistencia a la rancidez y que son objeto de numerosos estudios por sus posibles efectos metabólicos.

En la cocina se utiliza tanto en frituras y salteados (variedad refinada, de sabor neutro) como en crudo para aliñar ensaladas, arroces, fideos o platos de inspiración asiática (variedad tostada). Al ser una grasa muy calórica y energéticamente densa, se recomienda su uso en cantidades moderadas dentro de una dieta equilibrada, como sustituto parcial de otras grasas menos saludables y no como aporte adicional de calorías.