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Albaricoque

El albaricoque (Prunus armeniaca) es una fruta de hueso de la familia Rosaceae, originaria de China y Asia Central, con un aporte calórico bajo (48 kcal/100 g) y un perfil nutricional destacado por su riqueza en beta-caroteno y otros carotenoides -responsables de su color anaranjado-, potasio y vitamina C, junto con un desglose de azúcares dominado por la sacarosa.

El albaricoque es el fruto del albaricoquero (Prunus armeniaca L.), árbol caducifolio de la familia Rosaceae, subfamilia Amygdaloideae, estrechamente emparentado con el melocotonero, el ciruelo, el cerezo y el almendro. A pesar de que su epíteto científico armeniaca remite a Armenia, los estudios de genómica de poblaciones sitúan su centro de origen en China y Asia Central, con al menos dos eventos de domesticación independientes —uno en el valle de Fergana (fronteras actuales de Uzbekistán, Tayikistán y Kirguistán) y otro en China—, seguidos de flujo génico entre ambos linajes y de una posterior difusión hacia Europa y Oriente Próximo a través de la Ruta de la Seda (Groppi et al., 2021, Nature Communications; Liu et al., 2020, Frontiers in Plant Science).

Es una fruta con un elevado contenido en agua (en torno a 86 g por 100 g de porción comestible) y baja densidad calórica (48 kcal/100 g), cuyo perfil de azúcares está dominado por la sacarosa, con cantidades menores de glucosa y fructosa. Destaca especialmente por su contenido en carotenoides —beta-caroteno, alfa-caroteno, beta-criptoxantina y luteína+zeaxantina—, responsables de su color anaranjado y precursores parciales de la vitamina A; también aporta vitamina C, vitamina E, potasio y una variedad de aminoácidos libres. Su perfil lipídico, aunque muy bajo en grasa total (0,39 g/100 g), incluye pequeñas cantidades de ácidos grasos mono y poliinsaturados.

En España el albaricoquero se cultiva principalmente en la Región de Murcia, la Comunitat Valenciana y Aragón, con una temporada de recolección que se extiende de mayo a agosto y una concentración de la producción en junio y julio, según variedad y zona (MAPA). Se consume mayoritariamente en fresco, aunque también se emplea desecado, en conserva, mermeladas y repostería; el albaricoque desecado concentra de forma notable su contenido en azúcares, potasio, hierro y beta-caroteno respecto a la fruta fresca.