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Avellana

Fruto seco del avellano (Corylus avellana), rico en grasas monoinsaturadas y vitamina E, con Turquía como principal productor mundial y un papel central en la confitería (praliné, turrón, Nutella).

La avellana es el fruto del avellano (Corylus avellana), un arbusto o arbolillo caducifolio de la familia Betuláceas nativo de Europa y Asia occidental. Es una especie monoica de polinización anemófila (por viento): florece en pleno invierno, antes de la foliación, con amentos masculinos colgantes muy visibles y diminutas flores femeninas apenas perceptibles. El fruto verdadero es un aquenio de cáscara dura envuelto parcial o totalmente por un involucro foliáceo (la "cúpula"), cuya forma ayuda a distinguir las distintas especies y variedades de Corylus.

Turquía concentra en torno al 70% de la producción mundial, sobre todo en la región del mar Negro (provincias de Ordu, Giresun, Trabzon y Samsun), seguida a bastante distancia por Italia —donde destaca el cultivo del Piamonte— y, en menor medida, Georgia, Azerbaiyán, España, Chile y Estados Unidos, país en el que casi toda la producción se concentra en el valle de Willamette (Oregón). La cosecha en el hemisferio norte tiene lugar a finales de verano.

Desde el punto de vista nutricional, la avellana destaca por su elevada densidad energética y por un perfil graso mayoritariamente monoinsaturado (ácido oleico), similar al de la almendra, junto con cantidades notables de vitamina E, cobre, manganeso y fibra. Es, además, uno de los frutos secos con mayor contenido de fitoesteroles (beta-sitosterol).

Se consume cruda, tostada o en forma de pasta y praliné, y constituye un ingrediente clásico de la confitería y la chocolatería europeas (turrones, gianduia, cremas de untar como Nutella, bombones Ferrero Rocher); también se extrae de ella un aceite comestible de sabor intenso, apreciado en la cocina y la cosmética.