marisco
Cangrejo azul
El cangrejo azul (Callinectes sapidus) es un crustáceo decápodo originario del Atlántico occidental que se ha convertido en una especie invasora en el Mediterráneo español, donde su pesca y consumo se promueven como herramienta de control poblacional; nutricionalmente destaca por su altísimo aporte de proteína completa, su bajísimo contenido en grasa e hidratos de carbono, y su riqueza en selenio, cobre, zinc, fósforo y vitamina B12.
El cangrejo azul (Callinectes sapidus Rathbun, 1896) es un crustáceo decápodo de la familia Portunidae, originario de las aguas costeras del Atlántico occidental, desde Nueva Escocia (Canadá) hasta el norte de Argentina, donde constituye una de las pesquerías comerciales más importantes de Estados Unidos, especialmente en la bahía de Chesapeake. Se caracteriza por su caparazón de tono verde-azulado, sus quelípedos (pinzas) de un intenso color azul y su capacidad de nadar activamente gracias al último par de patas, aplanado en forma de remo.
Nutricionalmente es un alimento prácticamente libre de hidratos de carbono, con un aporte calórico bajo (87 kcal/100 g) y una cantidad de grasa mínima en relación con su elevado contenido proteico (18 g de proteína por cada 100 g). Aporta los 18 aminoácidos, tanto los 9 esenciales como los 9 no esenciales, en cantidades relevantes, y destaca especialmente por su contenido en selenio, cobre, zinc, fósforo y vitamina B12, además de pequeñas cantidades de ácidos grasos omega-3 de cadena larga (EPA y DHA).
Desde principios del siglo XXI, el cangrejo azul se ha convertido en una de las especies exóticas invasoras más problemáticas del litoral mediterráneo español. Detectado por primera vez en el Delta del Ebro hacia 2012, se ha expandido después al Mar Menor, la desembocadura del Guadalquivir, la Albufera de Valencia y buena parte del litoral levantino y andaluz, donde compite con especies autóctonas (almeja, berberecho, quisquilla, anguila) y daña artes de pesca. Ante la imposibilidad de erradicarlo, distintas administraciones españolas promueven desde 2017 su pesca y consumo gastronómico como principal herramienta de control poblacional, con capturas que superan ya las 500 toneladas anuales solo en el Delta del Ebro.