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Comino
El comino (Cuminum cyminum) es una especia obtenida de las semillas secas de una planta de la familia Apiaceae, célebre por su aroma intenso y su extraordinario contenido en hierro, calcio y magnesio; su uso culinario se remonta a las civilizaciones del Próximo Oriente y el Antiguo Egipto.
El comino (Cuminum cyminum) es una especia formada por las semillas secas de una planta herbácea anual de la familia Apiaceae (la misma que el apio, la zanahoria o el hinojo), nativa del Mediterráneo oriental y el Próximo Oriente. Se emplea molido o entero como condimento en numerosas cocinas del mundo, desde la mediterránea y la de Oriente Medio hasta la mexicana y la india, donde recibe el nombre de jeera.
Por cada 100 g de semillas de comino, aporta 417,7 kcal (1.747,8 kJ), 17,8 g de proteína, 18,2 g de grasa, 45,4 g de hidratos de carbono y 10,5 g de fibra, según la Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA). Al tratarse de una especia, estos son valores de referencia por 100 g de producto seco: la ración habitual de consumo (1-3 g por plato) aporta cantidades mucho más modestas de energía y macronutrientes. Destaca, no obstante, su extraordinaria densidad de minerales: 66,35 mg de hierro y 931 mg de calcio por 100 g, además de 1.788 mg de potasio, 356 mg de magnesio y 499 mg de fósforo, junto con un aporte relevante de tiamina o vitamina B1 (0,628 mg/100 g) y vitamina A (127 µg/100 g).
El interés científico reciente por el comino se centra en su efecto sobre el perfil metabólico: varias revisiones sistemáticas con metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados señalan que la suplementación con Cuminum cyminum —normalmente en forma de extracto o aceite esencial, en dosis muy superiores a las de uso culinario habitual— se asocia con reducciones del colesterol total, los triglicéridos y el índice de masa corporal, aunque los resultados sobre la glucemia en ayunas son más heterogéneos entre estudios.
El comino se cultiva y consume desde la Antigüedad en el Próximo Oriente: hay constancia arqueológica de su cultivo en el Levante mediterráneo ya en el segundo milenio antes de nuestra era, y sus semillas se han hallado en tumbas del Antiguo Egipto, empleadas tanto en la alimentación como en los procesos de momificación. Es también una de las especias mencionadas en textos bíblicos y clásicos grecolatinos.