huevo
Huevo de pato
El huevo de pato es un alimento de origen animal de gran densidad nutricional, con un huevo entero más grande y graso que el de gallina, especialmente rico en colina, vitamina B12 y colesterol dietético.
El huevo de pato procede de hembras domesticadas de ánade (principalmente Anas platyrhynchos domesticus, derivado del ánade real, y en algunas regiones de Asia también del pato criollo, Cairina moschata). Es de mayor tamaño que el huevo de gallina (entre 65 y 100 g frente a los 50-60 g habituales del huevo de gallina), con una yema proporcionalmente más grande, lo que explica su mayor contenido en grasa, colesterol y micronutrientes liposolubles por cada 100 g.
Nutricionalmente destaca por su aporte de proteína completa (con los nueve aminoácidos esenciales), colina —especialmente abundante en la yema— y vitamina B12, además de selenio, fósforo, hierro y vitaminas del grupo B. Su contenido de hidratos de carbono es prácticamente nulo, por lo que su perfil glucídico carece de relevancia práctica (azúcares totales por debajo de 1 g/100 g y sin almidón). En contrapartida, es uno de los alimentos con mayor densidad de colesterol dietético, muy por encima del huevo de gallina.
En la cocina se emplea tanto fresco (cocido, frito, en repostería, donde su mayor proporción de yema aporta más untuosidad y volumen a masas y bizcochos) como sometido a técnicas de conservación tradicionales del este y sudeste asiático: el huevo salado (encurtido en salmuera o pasta de sal durante varias semanas), el huevo centenario o "pidan" (fermentado en una mezcla alcalina de cal, ceniza y sal) y el balut (huevo fecundado con embrión parcialmente desarrollado, cocido y consumido con cáscara, típico de Filipinas).