carne
Solomillo de cerdo
El solomillo de cerdo es el corte más magro del animal: un filete tierno y jugoso con muy poca grasa, alto en proteína de alta calidad y especialmente rico en tiamina (vitamina B1), vitamina B6 y vitamina B12.
El solomillo de cerdo es un músculo alargado y estrecho situado en la parte interna de la columna vertebral del animal, junto al lomo bajo. Al tratarse de un músculo que apenas realiza esfuerzo durante la vida del animal, su tejido conectivo es escaso y su textura resulta especialmente tierna, lo que lo convierte en uno de los cortes más apreciados del cerdo tanto en la cocina doméstica como en la restauración.
Nutricionalmente es el corte más magro de todo el animal: aporta alrededor de 109 kcal y apenas 2 g de grasa por cada 100 g en crudo, frente a los 15-20 g que puede llegar a tener la panceta o la papada. A cambio ofrece una densidad proteica muy alta (cerca de 21 g de proteína por 100 g), con un perfil completo de aminoácidos esenciales que lo sitúa a la par de otras carnes magras como la pechuga de pollo o de pavo.
Destaca especialmente por su aporte de vitamina B1 (tiamina): el cerdo es, de todas las carnes, la especie con mayor contenido natural de esta vitamina, esencial para el metabolismo energético de los hidratos de carbono y el correcto funcionamiento del sistema nervioso. También es una buena fuente de vitamina B6, vitamina B12, zinc, selenio y fósforo, micronutrientes clave en la síntesis proteica, la función inmunitaria y la defensa antioxidante.
En la cocina española es un corte muy versátil: se prepara entero al horno, en tacos para brochetas o salteados, o fileteado a la plancha, y admite bien adobos y marinados gracias a su sabor suave.